Tuesday, September 06, 2005

La tolerancia (I de muchos...)

Creo que me van a ver escribir mucho acerca de este tema por razones obvias. Esto de la tolerancia da mucha tela que cortar, y en mi caso, practicamente a diario me toca tener experiencias que me remiten al tema.
Hoy, por ejemplo. Sucede que R&TV decidió apoyar a la organización del Miss Gay Venezuela en todo lo relacionado con la producción audiovisual. Varias razones nos llevaron a tomar esta decisión:
1. El público gay venezolano, aunque en apariencia escondido, tiene tanto potencial económico como cualquier otro en el mundo.
2. Vimos el espectáculo del año pasado en video, y la cosa es impresionante.
Ver a un grupo de hombres, obviamente homosexuales (aunque no debe ser necesariamente así según la normativa del concurso, en la que se habla de hombres transformados en mujeres, sin alusión directa al sexo de su respectiva pareja), cambiar frente a tus propios ojos y convertirse en una persona lo más similar posible a una mujer, sigue siendo una experiencia que golpea todo tu ser con contundencia.
Luego, pedirle que se mueva, que sonría, que pose... ¿cómo le dices? ¿"sonríe, mamita"? ¿"con más gracia, Julio"? ¿les hablas en masculino o en femenino? ¿cómo lo prefieren?´
Esto de la tolerancia es cosa seria, compadre. El respeto por la diferencia, la capacidad para aceptar que cada cabeza es un mundo, y que cada cabeza se expresa a su modo... Como les decía, da mucha tela que cortar, y la cosa deja más preguntas que respuestas. ¿Será cierto que los seres humanos convivimos, compartimos, nos solidarizamos? ¿Existen tales cosas como la compasión, la comprensión, la igualdad? ¿O será simplemente que nos aguantamos hasta un determinado límite?
Seguramente que sobre este compartir seguiremos conversando... Un saludo a todos.

2 Comments:

Blogger AM said...

Hola Jogreg, ahora que tocas ese tema, me gustaría compartir algunas cosas que he conversado en el postgrado de filosofía. Mucho se habla de la tolerancia, y pareciera que es un leit motiv de esta época, se nos pide que seamos tolerantes con el otro, haciendo alusión de aquél que es diferente, porque tolerar al que me es similar, pertenece a mi grupo o considero mi par, es muy fácil, tolerar viene por el diferente, distinto, diverso, raro; en otras palabras: el marginado (al menos de mi círculo). Ya por allí se comienza a asomar algo que es un problema en sí del verbo tolerar, éste a mi me suena a aguantar, soportar, calar: tolerar no encierra en sí mismo un gesto de amplitud, quizás es la forma que encuentran los trogloditas para sobrevivir a la existencia del otro, lo tolera, es decir se lo cala, es como aquello de respeto tu opinión pero no la comparto. Pienso que si queremos hacer de éste un mundo mejor la cosa no debe ir por la vía de la tolerancia, sino por algo que va más allá. Conversaba con una amiga y ella trataba de convencerme de que la vía era la compasión (al estilo budista) es decir padecer con el otro, vivir su pasión, buena o mala, quizás esto tenga más que ver con lo que verdaderamente necesitamos, yo pienso que el esfuerzo debe venir por tratar de ponerse en los zapatos del otro, entenderlo en su mundo y necesidades, pensar en sus afecciones. Finalmente quería comentarte que en la filosofía antropológica se ha indagado bastante sobre el tema, sobre todo en la modernidad autores como Locke, Hobbes, Hume, Voltaire y Rosseau han tratado de entender que hace que el hombre no se mate a sí mismo, o como decía Hobbes en su Leviathán que no seamos lobos de nosotros mismos. La salida más humana, pienso yo, la halló Rosseau, quien afirma que el hombre es compasivo por naturaleza, y que es el amor por otros hombre lo que lo mueve a actuar. Quizás debamos encontrar en nosotros mismos esa naturaleza para poder reencontrarnos como humanos, todo iguales, todos hermanos...
Alvaro Molina D'Jesús

6:39 AM  
Anonymous Naky Soto said...

Entre tacones te veas

En días pasados tuve la oportunidad –fortuita- de acompañar a mi mejor amigo a uno de los encuentros que organiza Contranatura, un grupo de la UCV que se dedica a dialogar sobre la tolerancia y sus avatares.

El tema de ese día fue “¿Cómo lo lleva mi familia?” y así buena parte de los habituales dialogantes fue acompañado de un/ una representante de sus afectos. Yo sólo compartía un café y en medio de un ataque de alergia –digno de antología- decidí someter al resto de los convocados a mis estornudos frecuentes, con tal de fungir como familiar de un hombre al que considero mi hermano –aunque a él lo haya parido una asturiana y a mi una caraqueña-.

La jornada se inició con un trío de presentaciones de los organizadores, que sirvieron de marco referencial para el tema a tratar. Hablaron varias personas cuya suma de declaraciones tendría por corolario, la solicitud de acompañar a quienes amamos, en el difícil tránsito de andar por el mundo según sus decisiones y no por convicciones de otros.

Y es que hasta el día de hoy, no ha habido entre las muchas –gracias a Dios- declaraciones de afecto que he recibido de familiares y amigos, alguna que arranque diciéndome que me quieren más o con mayor profundidad por ser heterosexual. Lo que digo cuando digo esto, es que amar a mis amigos poco tiene que ver con su orientación sexual. El orgullo, el respeto, la admiración y el amor que les profeso, reposan más bien en lo que son y en las posibilidades que esos seres que vamos siendo nos permiten.

Creo que sobre la tolerancia es una pérdida de tiempo filosofar. Se que la tolerancia es un arte, más que una virtud. Que para saber de ella hay que ejercerla y que sólo se ejerce con aquellos que nos ponen a prueba. Ser de oposición y amar a un chavista. Ser homosexual y congeniar con un transgénero. Ser heterosexual y defender los derechos civiles de los homosexuales como si de los propios se tratase.

Contranatura realiza sus reuniones los primeros martes de cada mes en algún café conocido de la ciudad, valdría la pena que todos compartamos ese espacio al menos una vez, créanme que es un ejercicio poderoso el reconocimiento de la diferencia para justipreciarla como un elemento más de las mentalidades democráticas.

Cierro mi “circulación” dedicando estas líneas a algunos de los que han hecho posible que viva con placer y convencimiento mi amor a otros: a Víctor –Storm- y Michael, pues son el matrimonio- entre todos los amigos que tengo- que suma más años de convivencia común. A Jo y Richie por el éxito ineludible que su amor y sus talentos conjuntados, van construyendo cotidianamente. A Tuto -donde quiera que se encuentre- por la solvencia y la armonía de su creatividad y su risa. Y finalmente a Gianni, mi hermano rubio, mi hermano pues, por el privilegio de transitar Caracas –de transitar la vida- con la magia como escudo y el aprendizaje como saldo.

nakysoto@hotmail.com

9:54 AM  

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